No me gusta el novio de mi hija

Unos días atrás, llega a su sesión una sofocadísima Nerea quien cuenta “ a mis padres, no les gusta mi novio, ¿ te lo puedes creer? ¡ ya te dije que era una mala idea presentárselo!”. “¡ Cierto!, lo dijiste, pero tu ¿ considerabas lógico que hubiera conocido antes tu psicológa a tu novio que tus padres? Sería porque ya sabías que podía pasar…” De hecho – y conociendo a los padres de Nerea – ellos le hubieran afrontado a la realidad de una manera mucho más dura de lo que mi paciente y su novio, fueron capaces de entender aquel día

En realidad, esta frase es la que trae más problemas familiares, conflictos – incluso dentro de la propia pareja, noches de insomnio, llantos, que cualquier otra de las que se pueda pronunciar en el contexto de la familia. Y, es que – como en el caso de Nerea – no es lo mismo decir “no me gusta tu novio”, en el sentido, “no es lo que esperaba/ no es lo que había soñado/ no es lo que deseaba para ti” – y , teniendo en cuenta, que los Principes no existen, ni azules ni de ningún otro color , por el mero hecho de desearlos para nuestra hija que, por otra parte, es su primera relación seria adolescente pero ello no nos asegura que vaya a ser la última – que decir “ no me gusta la forma en que tu novio te trata/ te habla” porque, entonces, podemos estar hablando de una relación tóxica o, incluso, de algo mucho más serio, pero, en cualquier caso, los padres deben ayudar a su hija a salir de esta situación.

¿ Se halla en riesgo la felicidad de mi hija?

Antes que nada, vamos a hablar de la edad de tu hija; ya sé, tú – especialmente, los papás – la sigues viendo como una niña pero, también, sé que, en el fondo, sabes que ya no es así.Y es normal que pienses “ si hace dos días era un renacuajo y la llevaba de la mano al cole” porque es, precisamente, cuando te presenta a su novio, cuando los cambios se notan mucho más

Y, aunque te pueda parecer que ha sido cosa de “cuatro días”, de hecho, ha ido creciendo y madurando, de la misma manera que lo hacías tú. Sin embargo, los adultos – fíjate, como somos – creemos que el amor – el verdadero, el real, el duradero, no el de peli romántica o el de Principe azul – es una parcela única y exclusiva nuestra, que somos quienes formamos parejas, parejas de hecho, matrimonios… Y, fíjate, allí volvemos a equivocarnos, el amor – el verdadero, el real, no el de peli romántica- ya se inicia en la adolescencia y, por tanto, ya pueden formar parejas, siendo su relación una cuestión muy importante para tu hija. Y, de hecho, si echarás la vista atrás, hasta tu propia adolescencia, quizás, incluso, te reconozcas

A partir de aquí, supongo que no nos costaría nada ponernos de acuerdo en que la felicidad, la integridad y la salud de tu hija no tiene precio. Aunque lo que le haga feliz, en este momento, sea su novio. Aunque tu hija esté en plena adolescencia, no puedes elegir sus relaciones.

Y nos volvemos al inicio de este post; veamos, ¿cómo es la relación? Porque si ves que la relación es sana, eso que llamamos “bonita” –  ya sé “ no es lo que querías para tu hija”, pero ¿ acaso lo sería alguno?- entonces, igual te deberías relajar y disfrutar de su felicidad, no irte muy lejos – ya sabes, por si necesitará “un consejillo”- pero sin inmiscuirte y, sobretodo, dejandóla que se equivoque, ¿ sabes?¡  sólo así se crece!

¿ Qué pasa si el novio de mi hija es “tóxico”?

Otra cosa muy distinta es que estés viendo cosas “que no te gustan”; él se muestra controlador, la aparta, progresivamente, de la familia y de sus propias amistades – de ella, no de él, claro- con alguna frecuencia se ha mostrado agresivo verbalmente porque no le ha contestado al telefono o porque se había cambiado de tinte “sin su permiso”, entonces, seguramente, tu hija está envuelta en la espiral de las relaciones tóxicas que, desde luego, no le harán feliz. Aún así, y ante la posibilidad de que ya esté instaurada la dependencia e, incluso, la obsesión, debes actuar con tiento y no poner a tu hija en tu contra porque, aunque te cueste entender el motivo, automáticamente, pasarás al bando de los “enemigos de su maravillosa relación”.

Todo ello es debido a que ella ha acabado idealizando a quien no le conviene y, por tanto, no os extrañéis si no le ve ninguno de los cientos de defectos que vosotros sí le veis. Por ello, no tenéis que ser vosotros quienes le mostréis el camino para que vea dichos aspectos negativos, porque se unirán y los tendréis a los dos en contra.

Sin embargo, si le podéis hacer ver sus cambios de humor, su irritabilidad, que ya no ríe tanto… y qué se pregunte cuál es el motivo. Siempre buscando momentos de tranquilidad, en que no esperéis a nadie, con los teléfonos desconectados – a no ser que tengáis hijos menores fuera de la casa – Permitidle que sea ella quien exprese sus emociones y, quizás, en el momento apropiado, sugerirle ayuda profesional. Pero nunca digas “para cortar con tu novio” sino para “ ayudarte a solucionar tus problemas, sean los que sean, para que dejes de sufrir y llorar y vuelvas a reír” Si la comunicación es buena entre vosotros, sólo necesitaís un poco de paciencia

Pautas para aceptar al novio de tu hija

  • Dale una oportunidad. Enteráte antes de si puede suponer una influencia negativa sobre tu hija debido a su abuso de sustancias, por ejemplo, y estate atento, a que llegue nunca a ser una relación tóxica, como hemos dicho. Pero, antes de rechazar al novio de tu hija, dale la oportunidad de demostrar que es el chico que habías deseado para tu niña
  • Muestra interés por lo qué estudia o si trabaja, cuáles son sus expectativas, sus gustos…tampoco le hagas un interrogatorio de tercer grado, eso ya es historia. Simplemente, demuestra que, en tu familia, fluye la comunicación
  • Habla con él. Y si no sabes como empezar, unas cuantas ideas; preguntále que le parece tu hija, porqué sale con ella, cómo se conocieron, que significa tu hija para él…pero, siempre, con calma, si no él se sentirá agobiado y tendrá ganas de huir
  • El mismo trato que tú querrías recibir. Y, ahora, si echas la vista un poco atrás, recordarás que, hace unos años, estuviste sentado en un lugar muy parecido al que, ahora, ocupa el novio de tu hija, ¿ te acuerdas? ¿ te lo hicieron pasar mal o bien? Pues, intenta, que, como mínimo, el novio de tu hija tenga el mismo trato, que ambos se sientan muy a gusto, cómodos y confortables, porque desearán pasar mucho tiempo a vuestro lado.
  • Haz que confié en ti. Si eres conocedor del entorno de tus hijos, es más fácil aconsejarles y ayudarles. Incluye al novio de tu hija en el circulo de confianza de tus hijos y sus amigos porque así, todos, pasarán mucho tiempo juntos y podréis estar tranquilos
  • Respeta sus silencios. Existirán momentos en que prefieran estar solos y sin hablar, aunque estén en vuestra casa, respetálos, preguntale con calma, en otro momento, a tu hija, si todo ha ido bien pero no te inmiscuyas

Pautas para comunicaros mejor con vuestra hija

  • No os pongáis en contra, hablando siempre mal de su novio. Lo ha elegido ella y, a excepción de que sea una relación tóxica y lo veais, debe empezar a cometer sus propios errores. Si continuáis con esta conducta, ella se alejará porque creerá que estais luchando contra ella y no lo entenderá
  • Empatiza Y piensa que es diferente “estar en contra del novio” a “estar en contra de la conducta X o del rasgo de personalidad Y” – por cierto, lo de la conducta tiene solución pero lo del rasgo de personalidad…- aún así, se trata de que vuestra hija se dé cuenta, por si misma, y sin que le intentéis imponer vuestra opinión porque, de seguir así, cada vez, se mostrará más cerrada hasta no hablaros.
  • Un clima agradable en casa. Intentar que vuestra hija, al volver a casa, se sienta segura y tranquila, no bombardeada a preguntas. No convirtáis nunca vuestra casa en un campo de guerra porque, entonces, vuestra hija terminará por huir y acabará yendo a casa de su novio.
  • No hables cuando estás alterado. Por lo general, se suelen decir cosas de las cuales te acabas por arrepentir. Si, en casa, por el novio, se inicia una fuerte discusión, cambiar de tema hasta que os tranquilicéis porque, en el momento de alteración, se pueden dar mensajes que generan frustación y mayor malestar. Por tanto, el silencio es un buen aliado
  • Las normas y los límites se deben cumplir. Pero, ten en cuenta que es una adolescente, y debes permitir flexibilizar algo tanto uno como los otros sin que ello lleve al incumplimiento de ambos.

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